HENKÔ o “CAMBIO” EN JAPONES

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Existen 8 formas para expresar “cambio” en japonés; Kaizen, Koutai, Tsurisen, Kawase, Ryougae, Kiritae, Henkou y Kougu koukan, cada una de ellas para describir el significado del “cambio” o “transformación” desde un matiz diferenciador. Henkô, o へんこう, habla del cambio en cuanto a la transformación de una situación o estado a otro, en el que no hay retorno al estado inicial.

cambio en japonés

Cabría poner atención a las analogías existentes entre el concepto de “cambio” de Henkô y el concepto de “flujo” de Mihaly Csikszentmihalyi. Mihaly (autor de “Flow, una psicología de la felicidad”) revisa el concepto de “felicidad” y habla de las “experiencias de flujo” o esos momentos en los que uno se siente poseído por un profundo gozo creativo, momentos de concentración activa, de absorción de lo que se está haciendo. Mihaly habla de alcanzar “experiencias autotélicas” o aquellas actividades que se contienen a sí mismas, es decir, que se realizan no por la esperanza de ningún beneficio futuro, sino simplemente porque hacerlo es en sí la recompensa. La personalidad autotélica transforma experiencias potencialmente entrópicas en “flujo”, definiendo 4 reglas básicas:

  1. Definirse metas
  2. Sentirse inmerso en la actividad que se desarrolla
  3. Prestar atención a lo que está sucediendo
  4. Aprender a disfrutar de la experiencia inmediata

Para él el resultado de tener un personalidad autotélica; o aprender a ponerse metas, a desarrollar habilidades, a ser sensibles a la retroalimentación, a saber cómo concentrarse y conseguir implicarse; es que se puede disfrutar de la vida y del trabajo; incluso cuando las circunstancias no son nada óptimas. Para ser capaz de transformar los sucesos aleatorios en flujo (“flow”), hay que desarrollar habilidades que mejoren nuestras capacidades, que hagan que uno llegue a ser más de lo que es. Para Mihaly, las similitudes entre el yoga y el “flujo” son innumerables, así como con la meditación intensa y las artes marciales, influidas por el taoísmo y el budismo zen, poniendo el énfasis en las habilidades para controlar la conciencia.

De manera paralela, Zygmun Bauman (autor de la “modernidad líquida y fragilidad humana”) reflexiona acerca del concepto del “cambio”, trasladándolo a la metáfora de la “liquidez”; la actual situación de cambio y transitoriedad en la que vivimos hoy en día, una sociedad, la que él llama “líquida” y siempre cambiante, incierta, y cada vez más imprevisible. La “modernidad líquida” es una figura del cambio y de la transitoriedad “los sólidos conservan su forma y persisten en el tiempo: duran, mientras que los líquidos son informes y se transforman constantemente: fluyen”.

Vivimos en una sociedad líquida, en estado constante de cambio, cuya máxima expresión se manifiesta en el mundo profesional, y cuya adaptación al mismo es una de las claves para conseguir el equilibrio personal y profesional, y, en definitiva, vital. Henkô, o “cambio” en japonés, dirige su mirada a esas habilidades necesarias para “fluir” en esta nuestra “modernidad líquida”, tan incierta y cambiante, como es la esencia del propio mar, en el que nos adentramos.

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